Asegúrate, cuando dejes el mundo que no solo fuiste bueno, sino que dejas un buen mundo!
Bertolt Brecht.

Venezuela y Cambios Politicos

SIN TEORÍA NO HAY REVOLUCIÓN, SIN CUADROS NO HAY PARTIDO
viernes, mayo 04, 2007
SIN TEORÍA NO HAY REVOLUCIÓN, SIN CUADROS NO HAY PARTIDO
Exigencias urgentes de la Revolución Bolivariana
por, Martín Guédez


Trabajando entre la gente noble y humilde de nuestro pueblo y ante el desafío de dotar a la revolución de un partido capaz de garantizar una acertada dirección del proceso revolucionario bajo cualquier circunstancia, me siento en la ineludible obligación de llamar a la reflexión sobre la formación de los cuadros revolucionarios. Hasta el momento percibo más entusiasmo que conciencia. El entusiasmo es relativo a lo emocional y pasa si no se apoya en una recia conciencia. Como decía el Che: "El cuadro es pieza maestra del motor ideológico que es el Partido de la Revolución". No hay revolución sin una teoría revolucionaria, del mismo modo que la teoría sin la praxis es por si misma letra muerta. Sólo si se construye una estructura de cuadros profundamente leales, bien formados y conscientes podrá desarrollarse la capacidad para resistir los embates interminables de la burguesía nacional y el imperialismo. El cuadro es un combatiente de vanguardia, tiene la responsabilidad de asegurar el cumplimiento efectivo de todas las tareas. Debe sembrar conciencia revolucionaria allí donde en principio sólo existe el instinto, la emoción o los sueños.

En la conformación del Partido Socialista Unido de Venezuela debemos evitar deslizarnos por extremos tontos. La verdad siempre está en el medio. No cabe duda del valor que tiene cada árbol del bosque. Tanto que sin ellos, en su conjunto, no habría bosque, y que cada uno de ellos es imprescindible. Si por temor -bien justificado por la lamentable experiencia de casos como el del PCUS- nos deslizamos por un horizontalismo acéfalo, amorfo y sólo movido por un voluntarismo sin fundamento, estaríamos abriendo la brecha para una anarquía ciega y sin capacidad organizada de respuesta. La formación exigente de cuadros revolucionarios debe ser piedra fundamental para abordar esta fase del proceso.

Cuadros capaces de transmitir la teoría revolucionaria que guíen la acción política del pueblo. Elementos que orienten a las masas, que capten sus ideas y necesidades, que las armonicen y den forma, que perciban su estado de ánimo y en fin, que sean capaces de fecundar con semillas de conciencia revolucionaria el voluntarismo natural del pueblo. Cuadros lo suficientemente bien formados y probados como para que no se produzca separatidad entre ellos y el pueblo. Cuadros que se inserten y se muevan como peces en el agua entre el pueblo. Cuadros que no hagan valer tal condición como jerarquía sino como privilegio de servicio. Cuadros capaces de superar el desaliento o el voluntarismo ingenuo.

La Revolución es el camino y la doctrina la antorcha que lo ilumina, la brújula, la guía segura. En la doctrina heredada de revolucionarios como nuestros Simón Bolívar, y Simón Rodríguez o Carlos Marx, Federico Engels, León Trostky, etc., están las antorchas si tenemos claro cual es el camino. De allí que el punto central de la formación de cuadros tiene que ser el encuentro con la teoría en una práctica fecunda. Al hacerlo nos pondremos a salvo de las ilusiones del voluntarismo, o de un revolucionarismo idealista, de valores abstractos y ajenos a la experiencia y las exigencias propias de un proceso verdaderamente revolucionario. También nos pondrá a salvo del veneno reformista que adapta y cede ante las dificultades. Arranca la Revolución de nuestros disimulos y estampidas, de nuestras franelitas y consignas, y la suelta en las calles, las fábricas, los campos, los liceos, etc. Humanizamos la Revolución, le damos el rostro humano sin el cual la revolución se vuelve minúscula.

La Revolución es el camino que tenemos y la doctrina el fundamento para ser fieles a todo trance a sus ideales y sus exigencias. Los cuadros revolucionarios deben ser, entonces, los elementos más conscientes, los responsables de interpretar con fidelidad inalterable la política general del partido. Son, entonces, quienes permiten a la dirección revolucionaria estar ligada orgánicamente a la clase de los desposeídos y explotados a la que sirven. Deben, así mismo, poseer íntegramente las distintas dimensiones que le permitan insertarse armónicamente entre el pueblo.

DIMENSIÓN HUMANA:

Nunca deben ser ajenos a las necesidades del pueblo. El hecho de tener una vida de estudios jamás debe apartarlo de la gente, todo lo contrario: nunca serán ajenos a los conflictos humanos, a sus fortalezas y debilidades, siempre deben estar disponibles, asequibles y cercanos. Que jamás unos cuadros revolucionarios cohíban o rechacen el acercamiento del pueblo, sin importar en cual actividad se encuentren, no importa si sus vidas están más llenas de interrupciones que de continuidades. Los planes siempre deben quedar relegados por su entrega, aún si no les queda tiempo para comer o dormir.

DIMENSION DE EQUILIBRIO:

Todos estamos condicionados por nuestro carácter. Casi siempre resalta en nosotros alguna faceta en detrimento de otra; somos, por lo general, presa fácil de la alegría y el desaliento. En ambos casos perdemos el equilibrio. Los cuadros deben estar formados para eludir estas invitaciones de la emoción que no obedecen a la reflexión serena. Sus palabras y acciones deben ser firmemente serenas, reflexivas y equilibradas. Sujetas siempre a la ortodoxia y la ortopraxis más exigente. Sin perder el calor humano que debe signar su presencia, ha de ser fríamente reflexivo. Maduro en la percepción de los conflictos humanos, inalterable e inflexible con los principios.

DIMENSIÓN PEDAGÓGICA:

Los cuadros deben ser modelos de maestros. Prodigar una pedagogía personalizada revestida del don de la amistad. No hacer de la pedagogía revolucionaria meros actos masivos sino personales. Tratar a todos y cada uno como persona única e irrepetible. Ofrendar el don de una amistad que proteja a los niños, libere a las mujeres y llegue como luz a los más despreciados y rechazados. Una amistad realista, sin ilusiones tontas ni ingenuidades, sin amiguismos estériles, sin permitir que lo engañen, capaz de ver el corazón de los hombres más allá de sus caras. Una amistad revolucionaria capaz de equilibrar la exigencia del cuadro con la fraternidad del hermano.

Debemos estar conscientes de en 'qué' consiste la formación teórica y práctica de los cuadros. Los cuadros deben dominar la teoría como arma indispensable para la lucha de la clase explotada. Esa formación científica será la que le permitirá desarrollar una práctica revolucionaria consciente. Luego de leer estas reflexiones no serán pocos los que pensarán que será muy difícil lograr la formación de estos cuadros. Quienes así piensen deberían pensar en que no hablamos de cualquier dignidad humana o cualquier tarea. Hablamos de quienes asumen sobre sus hombros y con su vida la tarea de liberar a la humanidad de la esclavitud histórica a la que ha sido sometida a través de milenios. Hablamos de personas que no han sido convocados para viajar a la luna o recibir un premio Nobel, sino para algo mucho más que eso. Hablamos de personas que toman consigo el testigo de Jesús de Nazareth, de Simón Bolívar, de Lenin, del tío Ho Chi Min, del Che, de Camilo Torres, de Argimiro, de Lovera, de Fabricio Ojeda y de tantos otros que debieron pagar con su vida el atrevimiento magnífico de ser redentores de la humanidad. Hablamos de personas llamadas a subir al escalón más alto al que pueda subir un ser humano. Hablamos, en fin...¡de salvar a la humanidad entera!
 
Publicado por chamosaurio, 6:52 a. m.
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LA TORRE DE BABEL
LA TORRE DE BABEL
EN LA DOCTRINA BOLIVARIANA
Por: Jorge Mier Hoffman


Este es un escrito para llamar a la reflexión, en momentos en que la sociedad venezolana está dividida en dos corrientes ideológicas irreconciliable, que se alejan cada vez más del punto de convivencia, paz y armonía social que exige la FELICIDAD de la patria en su Ideología Bolivariana; puesto que vivimos una controversia permanente que se profundiza con la propuesta del PSUV como el Partido Socialista Unido de Venezuela, que pretende agrupar a todos los partidarios del Presidente Chávez en un sólo Partido político, con la resultante de confrontar también a los propios militantes “chavistas”, simpatizantes, arribistas y oportunistas, en sus pretensiones de Poder y Protagonismo dentro del nuevo Partido político de la revolución, que se pretende llevar a cabo en una jornada nacional de inscripción y participación que amenaza con la infiltración de los enemigos del proceso, y de los testaferros del imperialismo antibolivariano, que desde siempre han conspirado por el fracaso de la revolución.


ACLARATORIA: pido excusa si soy un fundamentalista Bolivariano al momento de exponer mi visión política sobre este asunto, pero en mi defensa, esta Revolución se sustenta en la Doctrina de Simón Bolívar, como lo señala expresamente la Constitución Bolivariana de Venezuela en su artículo 1º, la cual fue votada mayoritariamente por el pueblo, como un caso inédito de todas las Constituciones del planeta.


“Nos refiere la Biblia en el Capítulo 11 del Génesis, que la tierra estaba habitada por hombres que hablaban un sólo idioma y donde todos eran iguales… Pero ante la arrogancia de querer llegar a Dios a través de una inmensa Torre que los llevaría al cielo, el Todopoderoso hizo que los hombres ya no se pudieran comunicar entre sí, y fue así como surgieron los idiomas, los colores de piel, las clases sociales y las religiones”


A diferencia de Yahvé y su Torre de Babel, Simón Bolívar edificó un RASCACIELOS para que pudieran llegar a él todas las corrientes filosóficas, que, sin importar el color político, su adoctrinamiento partidista y creencias religiosas, tuviesen un sólo ideal en común: La Felicidad de la Patria… y así lo proclamaba a los cuatro vientos:

“El patriotismo es un fuego sagrado que no puede estar oculto… La patria exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida... La salud de la patria consiste en no ahorrar sacrificios… Mi espada y mi corazón siempre serán de la Gran Colombia, y mis últimos suspiros pedirán al cielo su FELICIDAD”
Simón Bolívar

Para Bolívar, el amor a la patria era el lazo de “unión” entre las distintas corrientes políticas que perturbaban la paz social en la Gran Colombia, como una Confederación Territorial Bolivariana que agrupaba a las seis naciones liberadas por su espada (Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia)… De allí su última Proclama, cuando el sepulcro era el último de los sacrificios que hacía por la felicidad de sus conciudadanos:

“Si mi muerte contribuye a que cesen los Partidos y se consolide la unión, yo bajare tranquilo al sepulcro”
Simón Bolívar


La muerte de los Partidos Políticos que se infiltraban en los Cargos Públicos bajo la figura de “representantes del pueblo”, y la consolidación de un Movimiento de Unidad Nacional conformado por todas las corrientes ideológicas que trabajan por la FELICIDAD de la patria, es la concepción filosófica de la Doctrina Bolivariana donde tienen cabida todas las corrientes políticas de carácter nacionalistas.

Bolívar estaba conciente de que los partidos políticos surgieron como las religiones, aprovechando el momento histórico donde la injusticia social, la desesperanza y la avidez de ciertos personajes, crearon instituciones con un trasfondo Financiero que se nutrían de la ignorancia y la inocencia de los pueblo; por lo tanto, la existencia de los Partidos políticos constituyen hechos recientes en la historia de las naciones, ya que no existieron en las antiguas civilizaciones, ni en Grecia ni en Roma donde surgieron los estamentos políticos; como tampoco en la Europa medieval ni mucho menos en las colonias americanas

Durante la Revolución Francesa destacados revolucionarios condenaron la proliferación de los partidos o facciones que aglutinaban un colectivo sumiso a los discursos políticos, como el sabio marqués de Condorcet, insigne personaje de la ciencia y la política, quien afirmaba que: “Una de las necesidades fundamentales de la República Francesa es no tener ningún Partido político, porque ello significa secuestrar la voluntad popular para supeditarla a los designios de una facción de oscuros intereses”

Es el caso de Cuba, donde Fidel Castro tuvo la sapiencia de advertir los peligros para una Revolución acechada por los Partidos políticos, razón por la cual se legalizó un solo Partido; que es lo mismo que decir que no hay Partidos políticos, ya que el Partido Comunista de Cuba (PCC) fundado el 3 de octubre de 1965, es el único Partido legalmente constituido por la Constitución de la Isla de Cuba

Cabe recordar, que durante el proceso de la independencia neogranadina, los disidentes mal llamados “progresistas” y los “conservadores” partidarios a la ideología por la “unión” que proclamaba Simón Bolívar, se vieron en la necesidad de organizarse en un Partido que proclamaba el CENTRALISMO, para enfrentar electoralmente a los que invocaban el FEDERALISMO que aupaban la tesis separatista de Francisco de Paula Santander. Esta controversia político-partidista angustiaba a Simón Bolívar, como lo evidencia esta Carta que dirige al Gran Mariscal, Antonio José de Sucre el 18 de agosto de 1826:

“Digo UNIÓN, porque después pedirán las formas federales como ha sucedido en Guayaquil, donde apenas se oyó federación y ya se pensó en la antigua republiquita. Creo que en Venezuela será indispensable hacer una reforma importante a fin de que una autoridad muy fuerte y muy inmediata contenga los Partidos (…) Pienso, pues, que el Estado de Venezuela debe equivaler al de Bolivia, así como el del resto de Colombia al Perú. Seria muy conveniente que Bolivia se preparase para esta unión, no con el Perú solo sino también con Colombia. El plan parece que debe ser éste: en cada estado un vicepresidente (…) el Presidente General debe tener un Vicepresidente y sus ministros también generales. Para llenar este fin creo indispensable nombrar a Santa Cruz para Bolivia y que Vd. sea el vicepresidente General. Para el Perú no faltará un hombre de mérito. Si Vd. se rehúsa a este servicio también lo haré yo y todos perecerán en medio de una confusión espantosa”
Simón Bolívar

Por el contrario, en Venezuela no se organizaron los partidarios de Bolívar, sino los grupos separatistas que se constituyeron en un Partido políticos bendecido por la iglesia católica que se declaraba abiertamente enemiga del Libertador. Este grupo disidente fue subestimado por Bolívar con el nombre de “la Cosiata”, ya que aprovecharon la ausencia del Padre de la Patria, y en el año de 1829 anunciaron su separación de la Gran Colombia y declararon a Simón Bolívar enemigo de la patria… Fue la traición que ya advertía el Libertador:

“Tengo la más completa seguridad de que podré aquietar, sin mucho trabajo, los Partidos que han dividido a Venezuela con motivo de las cosas de Valencia y de Páez”
Simón Bolívar


Esta proliferación de “partidos políticos” es lo que en la filosofía moderna se conoce como “POLIARQUÍA” donde el gobierno usurpa la voluntad popular bajo el principio delictivo de la “representación popular”; donde, si bien está conducido por una pluralidad de grupos políticos que compiten entre sí, la corrupción, la avaricia y la avidez del Poder en perjuicio de la “justicia” y la FELICIDAD de la patria, mantienen en zozobra la paz social que reclama la ciudadanía… Es la mal llamada “democracia” que se instaura por un “polipartidismo” que, no obstante sus distintas tendencias ideológicas, siglas y colores que los identifican, tienen en común la codicia del “PODER” para beneplácito de sus militantes… en fin… es la “partidocrasia” que resulta aún más nefasta que la propia dictadura..!

La “partidocrasia” es una pseudo democracia que en la práctica desnaturaliza la “voluntad popular” como el principio filosófico de la Democracia Bolivariana, que entiende la democracia, no como una facción política, sino como una constante renovación de los cuadros del gobierno en los cargos públicos… Al respecto nos señaló el Libertador:

“Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan sensible como la DEMOCRACIA, su estructura debe ser de la mayor solidez y sus instituciones consultarse constantemente para que haya estabilidad. Si no es así, contemos que se establece un ensayo de Gobierno, y no un Sistema permanente; contemos con una sociedad díscola, tumultuosa y anárquica, y no con un establecimiento social donde tenga su imperio la FELICIDAD, la paz y la justicia”
Simón Bolívar


En el Bolivarianismo, las distintas corrientes ideológicas se constituyen el Colegios Electorales durante el proceso del sufragio, y con la misma mesura desaparecen del escenario político con el anuncio de los escrutinios

El la Doctrina Bolivariana no existe el Partido Político como organización protagónica y contaminante de la paz social que reclama la FELICIDAD de la patria. De allí la proclama agonizante de un hombre que sacrificó todo; y la advertencia sobre la maldición de los Partidos Políticos como organización chantajista, ventajista y protagónica de la acción del Gobierno Municipal, Estadal y Nacional. ¿..Por qué..? Por que el Partido Político, por su naturaleza populista, siempre será secuestrado por nefastos personajes que hábilmente manipulan el intelecto de los cautos votantes, a través de cuantiosas inversiones en PUBLICISTAS que venden imagen como un “producto de consumo masivo”, aunado a un discurso demagogo y ventajista para embaucar al incauto colectivo que les permite anunciarse como “representante del pueblo”. Son, en su mayoría, los políticos que se acantonan en el Congreso Nacional, en las Asambleas Legislativas Regionales, los Cabildos Municipales y la Parroquias, para convertir estas instituciones, de Servicio Comunitario, en parcelas políticas donde se negocian los dineros del pueblo. Al respecto de esta “lacra polítiquera” decía el Libertador:

“Jamás un Congreso ha salvado una República, por la dificultad que hay para componer un buen Congreso. Los hombres de mérito no van a él porque los caminos son horribles y las distancias inmensas. Solamente los majaderos e intrigantes se encargan de la representación popular”
Simón Bolívar

Y precisamente esta ha sido la constante en toda nuestra historia republicana:

Político que se hacen llamar “representante del pueblo”, y luego que gana la elección, usan el CARGO para pagar favores electorales y para financiar al Partido político que lo postuló como Candidato… en fin, ha sido una constante en la mayoría de los gobernantes, caer en la tentación de convertir el Cargo Público en una hacienda de parcelas para pagar favores políticos, emplear a su militancia y un lugar para hacer negocios… Es la secuela de corrupción que siempre va a la par de los Partidos políticos que dominan la gestión del gobierno, para alimentar la anarquía social en medio de la confrontación política, la guerra mediática y el discurso conflictivo, crítico y desgarrador, que enrarecer el ambiente social de una patria que reclama paz, esperanza y sosiego en la eterna búsqueda de la FELICIDAD:

“En los países donde reina la “Partidocrasia”, apenas se logra el triunfo electoral y el pueblo celebra a su gobernante, ya la oposición se prepara a derrocar al nuevo gobierno que aún no ha comenzado. No importa si lo hará bien o lo hará mal; eso no importa: apenas finaliza el conteo electoral, los Partidos de la oposición apuestan al fracaso; y para ello, apoyan de manera irracional todo lo que perjudique al país, y conspiran de manera iracunda a favor del fracaso del nuevo gobierno para acelerar el deterioro social… Es lo que los políticos llaman Democracia Partidista o Representativa, que es muy distinta a la Democracia Participativa o Bolivariana, donde no tienen cabida los Partidos Políticos”

Por ello, el Libertador nos advirtió sobre el peligro de los Partidos Políticos como ACTORES protagónicos, permanentes y preponderantes de la convivencia nacional y la paz social:

“Yo no conozco más Partido que aquél que le devuelva al pueblo su Soberanía para que rehaga su Pacto Social”
Simón Bolívar


Para el Libertador, la Patria no era una hacienda que se divide en parcelas para el gozo y disfrute de los Partidos Políticos y sus militantes… La patria es un asunto de Soberanía, es la voluntad mayoritaria de los conciudadanos, es la suma de todas sus partes conflictivas en un sólo Ideal Nacional, y un estilo de Gobierno en la búsqueda de la FELICIDAD a través del Pacto Social que acuerdan la mayoría de los ciudadanos; por ello Bolívar sentenció:

“Debe oírse la voluntad del pueblo para que se cumpla en todas sus partes: Si quieren fortificar la República que la fortifiquen; si quieren debilitarla o destruirla que la destruyan; pero que todo esto se haga por las instrucciones escritas de los Colegios Electorales”
Simón Bolívar

Eso es BOLIVARIANISMO..! Es la unión del colectivo en torno a una doctrina fundamentalista en su concepción nacionalista, que busca la “FELICIDAD” como un consenso de las mayorías, y no por la imposición doctrinaria de las individualidades político-partidistas; ni por la copia y la imposición de modelos exógenos a nuestra idiosincrasia venezolanista.

La “FELICIDAD” individual es la búsqueda de la excelencia como el mejor Sistema de Gobierno que idealizó el Padre de la Patria, basado en nuestras realidades históricas, ancestrales y culturales; y a nuestro acontecer indigenista y del mestizaje indoeuropeo que heredamos de nuestros antepasados… Al respecto Bolívar nos señaló el camino hacia la “FELICIDAD”:

“La excelencia de un gobierno no consiste en su teoría, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la nación para quien se instituye”
Simón Bolívar


Pretender edificar una Torre de Babel donde todos hablemos un mismo idioma, tengamos un solo color y una sola manera de pensar, como quiso Yahvé, es un abismo infranqueable en la Doctrina Bolivariana, que sustenta su estamento ideológico, no en un Partido Político ni en el fundamentalismo filosófico de una facción política, sino en el pluralismo ideológico que nos lleva a la “FELICIDAD” individual, como la excelencia del Sistema de Gobierno que deberá reinar en Venezuela… y así lo ordenó el Padre de la Patria:

“Tan solo el pueblo conoce su bien y es dueño de su suerte; pero no un Poderoso, ni un Partido ni una facción. Nadie sino la mayoría es soberana y dueña de su destino”
Simón Bolívar


Pero la “FELICIDAD” no es una ideología que alimenta el intelecto ni se impone por estatutos de manera doctrinaria

La “FELICIDAD” es un estado de ánimo, un sentimiento personal y una condición de vida que se manifiesta diferente en cada individuo… Por ello podemos afirmar, que la “FELICIDAD” colectiva es una utopía inalcanzable, más no la felicidad individual que cada uno de nosotros es capaz de expresar en su estado anímico; y por el contrario a lo que se pudiera interpretar de esta aseveración, la FELICIDAD COLECTIVA es la manifestación egoísta y arbitraria de una facción que se atribuye el derecho de interpretar las querencias de las mayorías, tal cual sucede en los regímenes totalitaristas, léase “capitalistas” o “comunistas”; por ello Bolívar dictaminó la siguiente sentencia:

“La prosperidad del país vendrá, cuando los ciudadanos tengan el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de su talento, industria y trabajo”
Simón Bolívar

“El derecho de gozar y disponer de sus bienes y del fruto de su talento, industria y trabajo”, es la concepción económica del Bolivarianismo que conlleva necesariamente a la prosperidad de la patria y la FELICIDAD de sus conciudadanos, como la razón de Ser y de existir de cada persona; porque la FELICIDAD de la patria está en la libertad individual de sus habitantes, tal cual resumió el inmortal héroe cubano José martí:

“La FELICIDAD general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes”
José Martí


Es decir, la libertad de “gozar y disponer” de los bienes que por derecho bolivariano tenemos todos y cada uno de los ciudadanos de la patria. Donde el Estado, como propulsor y rector del bienestar social, impone la dictadura de la “JUSTICIA”, porque sólo en un país donde reina la “justicia” es posible la FELICIDAD general; porque “justicia” es también sinónimo de “igualdad” que conlleva a la igualdad de oportunidades, igualdad en la repartición de las riquezas del estado e igualdad en la aplicación de la justicia.

“El derecho de gozar y disponer de sus bienes y del fruto de su talento, industria y trabajo”, tal cual como definió el Libertador la prosperidad de la patria, nunca podrá catalogarse de “Individualismo Capitalista”, ya que fue enunciada por el Padre de la Patria y Padre del Socialismo en América, Simón Bolívar… Como tampoco puede ser interpretada como una actitud egoísta del hombre ante la sociedad, como ha sido tradicionalmente estigmatizada por el fundamentalismo “marxista-leninista” para justificar el término de “igualdad” en su intención de cautivar adeptos… Ni mucho menos es el “coco” ni la mezquindad que se infunde para manipular el concepto de “socialismo” en contra del “capitalismo”, ya que, a diferencia del Bolivarianismo como una Doctrina humanista, de consenso y socialista en su interacción con el hombre y los medios de producción, tanto el “comunismo” como el “capitalismo” son dos posturas antagónicas y esclavistas que se excluyen mutuamente, y que han sido los causantes de dos guerras mundiales; mientras que el Bolivarianismo, por el contrario, ha llevado independencia y la FELICIDAD a los pueblos.

Mientras las corrientes “comunistas” y “capitalistas” son extremistas, fundamentalistas e irreconciliables en el campo social y económico, por el contrario, en la Doctrina Bolivariana tienen cabida todas las corrientes filosóficas que tengan en común: La Felicidad de la Patria… Porque para el Bolivarianismo, la “FELICIDAD” es simplemente la naturaleza humana en la búsqueda del bienestar colectivo que nos entregó el Padre de la Patria en su modelo de Gobierno, como la herencia más preciada de su Revolución; y así lo anunció al mundo en el Congreso de Angostura, cuando el 15 de agosto de 1819, Simón Bolívar anunció al mundo su disposición de liberar el Continente:

“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de FELICIDAD posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”
Simón Bolívar
 
Publicado por chamosaurio, 6:38 a. m.
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Rumbo a nuestro socialismo desde las cosas más sencillas
miércoles, mayo 02, 2007
Rumbo a nuestro socialismo desde las cosas más sencillas
LA LEALTAD REVOLUCIONARIA, VIRTUD IMPRESCINDIBLE
por, Martín Guédez

Haber visto por enésima vez a Chávez llamar a la unidad y, sobre todo, a la honestidad revolucionaria resultó conmovedor. Con cada gesto, con cada palabra y cada acción confirma el valor insustituible de la fidelidad revolucionaria. Podría decir que todas las otras virtudes son legítimas y nobles compañeras de esta virtud. La fidelidad a la revolución y al pueblo obliga a ser honesto, eficaz, consciente, apasionado, generoso y, como hemos señalado, tener todas las virtudes necesarias para ser un buen revolucionario.

La fidelidad a esta misión es una característica absolutamente imprescindible, es la sumatoria de todas las otras virtudes. La fidelidad es una cualidad natural al hombre nuevo. La fidelidad es lealtad a las ideas, a los sueños, al proyecto. Fiel es aquella persona que no defrauda la confianza que se ha depositado en ella aún en las más adversas y duras circunstancias. El compatriota fiel tiene mala memoria para lo que da y no olvida jamás lo que recibe. Desleal es el que traiciona, el que olvida, el que se entrega a sus propios proyectos egoístas. De fieles e infieles, de leales y desleales y de gratos e ingratos tengo en lo personal grandes recuerdos. Las tengo en circunstancias extremas, allí, cuando una palabra hacía la diferencia entre unas horas de sueño y seguir siendo apaleado. Allí, cuando una sola palabra marcaba la diferencia entre la libertad propia y el enterramiento de los sueños, allí vi de todo, de lo uno y de lo otro.

La fidelidad requiere de la voluntad porque ha de realizarse en el tiempo. La fidelidad se verifica en la constancia y la perseverancia, no se trata de ser leal sólo en ciertos momentos sino de serlo, a toda costa, todo el tiempo. Precisamente la fidelidad como ejemplo la tenemos los venezolanos en Simón Bolívar, nuestro Libertador y modelo. No nos es ajena la fidelidad sino que la tenemos en el ser profundo que somos. La fidelidad total de Simón Bolívar ocurrió en medio de una historia y de circunstancias concretas, en una sociedad con unos hombres y mujeres como los de hoy, marcados por la deslealtad y la mentira. Por eso, la fidelidad del Libertador resulta conflictiva y dolorosa; ocurrió en medio de unas circunstancias que se oponían a su fidelidad. Esta oposición fue tan tremenda que lo condujo al aparente fracaso de Santa Marta y lo precipitó a aquellas dolorosas expresiones: "he arado en el mar" o "mis perseguidores me han conducido a las puertas del sepulcro, yo los perdono".

Su muerte y su mortaja con una vieja camisa rota proporcionada por un español es la prueba de la tremenda fuerza del mal y la injusticia siempre imperante en el mundo. Es también la prueba de la fidelidad del Libertador a la patria y con ella a su pueblo. Su entrega no tiene sentido sino como fidelidad a su misión. He aquí nuestro ejemplo a seguir: entender la entrega, la fidelidad y los muy probables padecimientos como fidelidad a la misión, como fidelidad a los más desamparados y débiles de nuestro pueblo.

Pero la fidelidad y el sacrificio tienen un significado muy particular para los marginados y excluidos de siempre. Para el pueblo, este sacrificio nos enseña a vivir y morir de una manera diferente, no a la manera del abatimiento y el fracaso, sino en la fidelidad a una causa llena de esperanza. Esa es la manera de llevar la fidelidad a cuestas: transformarla en un signo y fuente de amor y entrega. Esa es la absoluta luminosidad de la muerte del Libertador: la promesa que ella encierra, promesa que muestra toda su densidad en esa "Espada de Bolívar que camina por América Latina".

Los oprimidos de todas las categorías encuentran la luz de la esperanza en esta promesa que mana de la vida y muerte del Libertador. Razones para la esperanza, razones para la alegría, razones para la lucha. A esa esperanza debemos aferrarnos para ser fieles, leales, capaces, revolucionarios, socialistas. Sin esta fidelidad aceptada y abrazada libremente todo se nos derrumba, siempre habrá algo que "merezca la pena" más que la radical exigencia. Siempre encontraremos la manera de disimular el compromiso; para aquel llamado a Judas Iscariote bastaron 30 monedas de plata, para otros, poder y lujos… ¿Cuál será nuestro precio?, ¿cuánto valdrá nuestra lealtad a los sueños?, ¿qué nos hará desistir? Pongamos toda nuestra voluntad en superar las pruebas, comenzando por aquellas que nos parecen más ligeras y pequeñas, eso irá templándonos, eso irá formando el revolucionario fiel que necesita nuestro pueblo.
 
Publicado por chamosaurio, 12:05 p. m.
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EL ABORTO
EL ABORTO
Despenalización


La interrupción voluntaria del embarazo es uno de los temas más controversiales de la agenda legal de nuestro país; es un tópico que está nuevamente cobrando relevancia y ya ha comenzado a levantar revuelo, como era de esperarse.

Ya se anuncia la ventizca que se levantará sobre este sensible asunto mil veces postpuesto, y que exige la participación masiva de las mujeres del país. El problema del aborto espera por una solución impostergable y definitiva, porque es un asunto de salud pública. Miles de mujeres de diversas edades, incurren en prácticas desesperadas, que con muchísima frecuencia les ocasionan daños irreversibles a su salud y la muerte.

Por supuesto que el tema toca muchos aspectos: lo religioso, las consideraciones éticas, lo psicológico, lo jurídico, sin apartarnos del nudo central de la dramática situación en la que se encuentran tantas mujeres, que en este preciso momento se debaten ante un dilema cuya desición conduce a un desenlace irreversible.

La desigualdad impuesta por una sociedad prevalescentemente masculina, sitúa a la mujer en circunstancias tan desventajosas, que inclusive su condición reproductiva ha llegado a representar, con gran frecuencia, un obstáculo para su desarrollo individual, social, laboral y amenaza permanentemente con mantenerla en las condiciones que le impone una cultura ancestral de sometimiento y dependencia.

El condicionamiento cultural que pretende aún hoy día hacer del aspecto reproductivo de la mujer, un factor determinante de su ser social y de su existecia inclusive, las hace tremendamente vulnerables frente a este problema, donde la religión y los valores impuestos, rodean de un halo de culpa y vergùenza un problema que por el contrario deben abordarlo ellas con entereza, de manera resuelta y con la convicción de que la solución se encuentra definitivamente en sus propias manos.

El problema del aborto en nuestro país tiene una carga de clase, porque son las mujeres de los sectores menos favorecidos las más afectadas por las leyes, que sólo aplican para las que no disponen del dinero suficiente para acudir a médicos que practican abortos de manera clandestina. Así se ven en la situación de tomar medidas extremas que ponen sus vidas en peligro y que, finalmente las obligan a acudir a los centros asistenciales, cuando ya en muchos casos es demasiado tarde.

El proceso revolucionario es el catalizador natural de esta nueva situación, porque está brindando todo el espacio y la oportunidad para que las organizaciones femeninas progresistas den el envión definitivo, más aún, ahora que en Colombia y México ha sido despenalizado el aborto.

Veremos hasta donde les alcanza la ideología "revolucionaria" a much@s que se encuentran en los círculos del gobierno; hemos de ver como sus argumentos coinciden perfectamente con los del Opus Dei y con las falanges femeninas del este caraqueño.


Marco Aurelio Rodríguez García
elmacaurelio@yahoo.es
 
Publicado por chamosaurio, 12:04 p. m.
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¿Qué vale tanto como para destruir la democracia costarricense?
¿Qué vale tanto como para destruir la democracia costarricense?
Por Mariano Figueres Olsen


Es prudente no olvidar la historia. El análisis de los procesos pasados arroja luces vitales en cuanto a lo que se puede esperar. En derecho se llama concatenación de hechos. En política de la vieja se llaman jugadas con movimiento de cintura. En lenguaje de costarriqueñismo se le llama conocer la tusa con que me rasco.

El régimen que de momento está en el poder fue gestado mucho antes de mayo del 06. La estrategia arista siempre ha sido la misma: acomodar las estructuras legales para beneficiar y viabilizar las intenciones del momento. No les importa el costo social ni la tierra quemada, premios suficientes son el ego y el lucro. El olor a azufre comenzó a sentirse a mediados de los 80, cuando se engordó la vaca en potrero ajeno, y un partido político social-demócrata tuvo un candidato, luego Presidente, que representaba y vigilaba con celo solo el interés del capital sin conciencia social. Casi cuarenta años de desarrollo económico con justicia social fueron echados al despeñadero. Las herramientas para el desarrollo deben cambiar, acorde con las necesidades estratégicas del momento, pero los principios de progreso solidario e inclusivo deben ser base fundamental de cualquier modelo de crecimiento costarricense. Ese fundamento ideológico se descarriló en la pre-campaña del 85, y ahí, en ese momento, el país perdió el rumbo.

El hedor a azufre aumentó a principios de los 90. Para esa época, las ansias por volver al poder se veían en la manipulación de pre-candidaturas, en la infamia y calumnia con siembra de pruebas falsas contra algunos adversarios políticos, y en el enlodamiento oportunístico del nombre de otros. Las prácticas de “política sucia” y la “corrupción a voces” hicieron del noble acto de servir, algo desdeñable para la mayoría de ciudadanos, y más grave aún, para las nuevas juventudes. Siguieron luego los intentos aristas por lograr la posibilidad de re-elección, que no era negativa para el país por sí misma, pero definitivamente nunca es sabio cambiar el orden jurídico por ningún nombre y apellido específicos. De nuevo se acomodaban las cosas para las intenciones del momento. Todas estas nefastas acciones fueron desestimadas por los observadores del quehacer político como simples delirios etílicos. Error. La bestia de la oscuridad apenas enseñaba las garras.

Las llamadas telefónicas nunca investigadas relatadas por un ExMinistro de renombre, nos llevaron al golpe de Estado técnico de la aprobación a la re-elección. Se pulverizó la confianza en el sistema judicial, por el interés del momento, pero la mesa quedó con mantel, aunque los comensales no serían las mayorías del país. Los usurpadores de la bandera social-demócrata tenían que ir solo a cocinar. De inmediato se articuló el secuestro del partido verde, pues de nuevo se requería aprovechar la plataforma económica de deuda política, y la bandera otrora gloriosa para esconder las verdaderas intenciones, esas de vacío ideológico pero con contenido de lucro y vanidad personales. Con absoluto descaro se acomodaron las instancias de tribunales internos de manera que fueran serviles a las intenciones del momento. Se articularon los procesos internos con fraude, sí, en el partido que nació de las armas y la sangre derramada por defender la pureza del sufragio, y a quienes denunciaron con pruebas se les envió al tribunal de ética. Ultrajaron por todos los medios al partido de más aporte a la democracia costarricense, pero solo les importaba que había candidato, con garras y emplumado, por propia confesión.


La campaña verde y blanco fue una ofensa a la inteligencia básica y un altar a la vieja politiquería. La unión libre con la imprenta llorentina, enemiga a mucha honra de los verdaderos social-demócratas, el miedo y la negación al debate, la manipulación con millonadas de orígenes posible y nuevamente inconfesables, la demagogia nauseabunda, y el ninguneo persistente a los adversarios políticos marcaron y permearon su estrategia. El plan de régimen era conocido: 40 Diputados + TLC + Atracción de Inversiones “con el prestigio de Oscar” + 8% del PIB a la Educación, puesto que siempre es útil una bandera de demagogia, como lo fue la vivienda 20 años antes. Los aires de grandeza aterrizaron la noche de las elecciones: empate técnico, y no suficientes Diputados. Los cuestionamientos al proceso eleccionario en todo el territorio nacional, nunca aclarados, se desvanecieron ante el doloroso temor que sentimos los ticos cuando nos asoman la palabra fraude, y ante la falta de contenido “pantalónico” de los líderes del momento del principal partido de oposición. Se fracturó la fe en el sufragio, por el interés del momento.

Presidencia, ilegítima, con el apoyo de menos de uno de cada cuatro Ticos, pero lograda. Ahora sí, el plato servido, y a comer. La estrategia de gobierno del pasado, exitosa a los intereses de los menos, se profundiza y convierte en estrategia de régimen: cuidar, atender, y manipular imagen con equipos especializados, buscar dividir cualquier oposición con negociaciones separadas, cualquier arma aprovechable en el amedrentamiento de opositores, uso de la seguridad del Estado en espionaje político, todo para lograr sus objetivos, los del momento. Esto no es Costa Rica. Efectivamente es un régimen. Pero pasaron los meses y este pueblo valiente no se acostó en el potrero a recibir un TLC por no ser ni libre ni de comercio. Fue aumentando el conocimiento del nefasto tratado y se le complicó el juego a los secuestradores ilegítimos del poder.

Quienes proponen que los problemas de la democracia se solucionan con más democracia, tienen en eso un argumento sólido. El régimen no lo ve así, y seguimos perdiendo a Costa Rica. Avanzan los meses, se deteriora nuestra democracia, y como es un proceso gradual, parece que nos vamos acostumbrando, pero no debemos seguirlo aceptando. El régimen ahora hasta cierra programas y segmentos de opinión en todos los medios que le sea posible. Cada vez hay menos libertad de expresión. El mensaje que recibe la gente de los medios abrazados al poder, únicos autorizados a subsistir y crecer, es cada vez más parcializado y embrutecedor. La intromisión en los otros Poderes aumenta. En la Asamblea los atropellos ya son normales. La Contraloría es solo resorte directo del Ejecutivo. Se desarman instituciones como el CNP y el IDA por intereses del momento. Al ICE le socan las amarras anunciando al pueblo lo contrario, y lo van desmantelando desde adentro. Colocan gente “clave” dentro de las instituciones del Estado para desestabilizar su desempeño, y prepararlas para la piñata de la venta. Persiguen, desacreditan y reprimen a los movimientos sindicales y laborales que no se vendan o arrodillen. Cualquier oposición civil es acusada de extremista, de ser financiada del exterior para desestabilizar el país, y de ser “socialista trasnochada”. Manipulan todo lo manipulable, por el interés del momento. La institucionalidad del país está resquebrajada. Miente, miente, que algo quedará; ¿Goebbels o el régimen? ¿Y de donde vendrá la plata para tanta propaganda, y para los salarios de los “negociadores”? El Embajador gringo se comporta como si estuviera en Texas, y los “iluminados” locales solo se agachan. La Guardia Civil, compuesta por hermanas y hermanos del pueblo, es usada para despliegues militares ofensivos y nunca vistos, so pretexto de la seguridad personal del rey. Y lo saben hacer bien. Los medios “autorizados” los apoyan. Que sean nefastos no quiere decir que sean tontos.

Todo esto, ¿con qué intenciones? ¿Con qué interés? ¿Qué sigue? ¿Asesinatos políticos? ¿No es que hay más cosas en qué trabajar por el país fuera del “azufreano” TLC? El régimen ha perdido de vista lo fundamental: la Patria.

¿Quién quedará en palacio cuando no pase el tratado?
¿Qué vale tanto, pero tanto, como para destruir las raíces mismas de la democracia costarricense?
 
Publicado por chamosaurio, 12:03 p. m.
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© Mayo 2006, Venezuela y Cambios Políticos. La responsabilidad del contenido de los artículos publicados en este blog es de sus autores.
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